Posted on

Tío Vania, per Jerónimo Cornelles

Imagen previa para el cartel
Imagen previa para el cartel

Llego a casa tras el estreno de TÍO VANIA en el Teatro Rialto y leo en el Face un mensaje de Xavi Puchades:

Enhorabona, Jero. Un dia quedem i m’expliques com heu fet la dramatúrgia, m’interessa molt. Vania és una de les meues obres favorites. Una forta abraçada i molta merda els dies que vos queden.

  1. Si t’abelleix, pots fer una autonota per a AVEET sobre este procès.”

Siento que me da una ataque al corazón, la palabra “hacer” me provoca ganas de dormir. Estoy agotado, sólo quiero vegetar en el sofá, comer helado y ver en la tele programas de la teletienda. Le contesto que no me viene muy bien y él me responde que haga el esfuerzo. “Cabrón” pienso… (cariñosamente, porque como diría Elena en Tio Vania: “No tenemos tanta confianza”) Esfuerzo, hacer un esfuerzo…

Me siento Vania, no quiero, no puedo, no tengo fuerzas… ¿Qué haría Vania? Le pediría a Sonia que lo hiciera, se lo pediría a su amigo Astrov, a mi amigo Rafa… Mmmm… Rumio. ¿Una autonota? Qué es eso… Es más, ¿cómo la hago?… Pensando pasa el tiempo, pensando qué hacer no hago nada.

Me voy a tomar una cerveza para intentar arreglar el mundo, eso sí se me da bien.Tío Vania 2

Pasan los minutos y sigo rumiando mientras bebo, no quiero que el espíritu de la vagancia me posea, pero soy vago, soy perro… ¡qué coño! soy perra. “Soy”, y ser, hoy en día es algo que pasa factura, a veces la factura trae sorpresas agradables, esta ha sido una noche muy agradable, otras, no: Cuando trabajas en castellano porque no es valenciano, pero si es en valenciano por qué no es en castellano. Eres demasiado joven para hacer esto, o demasiado mayor; demasiado sensible, demasiado comercial, demasiado poco “moderno”… No eres clásica, no eres dramática, no eres cómica… Tú y tus amigas no tomáis copas en el bar donde “hoy” se toman las copas… Pereza, siento mucha pereza cuando los “yo” de otros entran en conflicto con los “yo” que hay sobre el escenario. Imposible dialogar si la propuesta es roja y otros “yo” insisten en que debería ser de todos los colores menos roja“… Me voy, siento que me voy, como Vania, lástima que no me guste el vodka de Hacendado… ¿Debería tomar ansiolíticos para poder dormir?… Pongo la tele otra vez. Me dejo secuestrar por la programación… Quizás me compre un magnifico juego de cuchillos de porcelana con los que poder rebanar cuellos como quien unta mantequilla sobre una tostada.

Es gratificante hacer teatro y saber que hay gente que conecta con los “yo” que propones sobre el escenario… ¿Es esto una autonota?… Soy feliz por el viaje de Tio Vania. Un viaje largo, amable, lleno de gente con la que he aprendido y con la que sigo aprendiendo… Un viaje que me hace feliz por haber conocido a gente nueva… “Qué malos son los prejuicios”, pienso. Feliz por el proceso vivido, por lo aprendido. Soy feliz por amar… Amo, como Vania, amo. Amo y soy amado.

Foto de la representación
Foto de la representación

Y porque precisamente amo hago el esfuerzo, sí, esfuerzo; el esfuerzo de poner una rosa que me han regalado en un jarrón con agua para que mañana no esté muerta. “Rosas secas y sedientas, maravillosas” pienso… ¿Soy yo o es Vania?

Somos los dos porque Vania soy yo.

Miento, Vania no soy yo sólo; Vania somos la gente que ha hecho este viaje, Vania es un equipo, una familia… Vania es también ahora la gente que quiera escucharlo… Una vez oí, no sé a quién, que el teatro sólo consigue su apoteosis cuando sale del libro y los actores lo ponen en pie… Sigo rumiando, ¿ha sido apoteósico el estreno de Vania?… No, lo apoteósico ha sido el viaje.

Bebo otra cerveza, sonrío, enciendo el Facebook y aquí estoy, escribiendo y pidiéndole a algunas personas por mensaje que hagan el trabajo por mí. “¿Os apetece escribir unas palabras sobre el TIO VANIA que acabáis de ver? Es para una atonota”… Bebo un trago y vuelvo a pensar: ¿Es esto una autonota?, ¿tengo mucho morro por decirles a otros que hagan el trabajo por mi?, ¿tengo mucho morro por plantear un juego y pedirles a otros que jueguen mientras yo bebo cervezas?… Si tu respuesta es sí, la culpa es de Vania. Si tu respuesta es no, entonces el merito es de Xavi Puchades por haber originado esto sin ser consciente y de toda la gente que ha jugado perdiendo unos instantes y reflexionando por mí. En cualquier caso. GRACIAS, gracias por vuestro tiempo y palabras.

vania4

 

OPINIONES Y REFLEXIONES: (Las autonotas). Por orden de recepción

RAFA RIDAURA: “una mezcla de lenguajes un bricolage de ideas y un frente comun el desamor la falta de amor la desesperanza del amor casi matar por amor y al final….q el trabajo dignifica”.

CHEMA CARDEÑA: Un nuevo Chejov para una nueva época.

ENRIQUE BENLLOCH: TIO VANIA es un drama ácido, histriónico, profundamente cómico en los infiernos y epidérmicamente terrible. Escrito por uno de los más grandes de la literatura dramática universal que derrocha cultismos y chanzas barriobajeras, y mezcla frivolidades del señoritismo más vicioso y elegante, con verdades gangrenadas de poesía. A estas alturas esto, ya debería estar más que claro. Pero ¿qué significado real tendría tanto concepto consabido (se supone) por todo el ‘mundillo literario y teatral’, sobre la obra de Antón Chéjov? El TIO VANIA está tan vivo, que no necesita la mortaja.

ENRIQUE HERRERAS: El montaje gana cuando se aleja de Chejov, y pierde cuando se acerca a Chéjov. Y viceversa.

EVA ZAPICO: La adaptación de un texto clásico teatral siempre conlleva unos riesgos difíciles de esquivar. Lo que de antemano podría representar el éxito asegurado, la calidad y magnitud indiscutibles de un texto universal, puede convertirse en un lastre. Y es que es complicado que el espectador sostenga, no sólo la complejidad temática, sino también la duración en minutos que estos grandes textos llevan adherida.

Creo que el principal hallazgo de este versión de Tío Vania de Jerónimo Cornelles es conseguir que, sin que se pierda un ápice de información, el texto vaya “a toda leche”.

Es esa agilidad la que creo hace de esta propuesta escénica una versión moderna de Tío Vania; la rapidez en las réplicas, sin renunciar a la profundidad en la trama ni en la construcción de los personajes.

SANTIAGO RIBELLES: No me interesan los problemas de la pequeña burguesía rusa venida a menos de finales del XIX. No me interesa esa insistencia en los clásicos. No me interesa el naturalismo en el teatro y puede que no me interese la mayoría del teatro que veo, pero ya que me toca ver un Chéjov, por lo menos que te rías. Al menos quitarse ese lastre de la “gran construcción del personaje” con la que tanta gente de la profesión se hace pajas y que no permite ver el bosque. Y el bosque de Chéjov es coral, decadente y cómico. Por lo menos está eso, aunque no sé por qué narices seguir haciendo teatro burgués para que la clase media pasé el rato en un teatro.

ERNESTO PASTOR: EL VIAJE A ALGUNA PARTE. tío vania ha significado un viaje, un trayecto intenso y revelador. Desde que comenzó, sin saber muy bien donde acabaríamos, he disfrutado del paisaje y de mis compañeros de ruta. El viaje no ha hecho mas que empezar, ahora hemos parado a estirar las piernas. Gracias a todos, GRACIAS ALEXANDER.

VICTOR SANCHEZ: ¿Qué pensarán de nosotros los que vengan después? No me toques el coño.

MARIA POQUET: “Ya paso, déjalos que cacareen como gallos que ya se cansaran” Cacarear, no parar de hacer por hacer, culpar a los demás de tu desgracia. …”nunca!!” Hay que ser fiel a uno mismo para poder seguir viviendo, no hay que regozarse en la inmovilidad que te rodea. “La juventud no se mide por los años que tus pies te sujetan sobre el suelo  que pisas ” así que …..Señores y señoras a espabilarse!!!!

VICTORIA SALVADOR: Cuando estudiaba en Italia, mi profesor de interpretación nos contaba que Chejov nunca estuvo del todo contento con los montajes que Stanislavsky hacía de sus obras porque él escribía “comedias” y el gran director ruso las transformaba en dramas. La verdad es que leyendo sus obras cuesta ver la comedia tal como suele entenderse: esos seres anodinos que rezuman frustración  y abulia, incapaces de reaccionar, de enderezar sus vidas, poco tienen que ver con el sentido de lo cómico. Y sin embargo, ahí está. La mirada de Chejov es ácida y corrosiva, nos descubre lo patético de esos seres y nos invita a reírnos amargamente de ellos. En este sentido creo que la adaptación y el montaje que ha hecho Jero de “Tío Vania” capta y nos transmite algo genuinamente chejoviano: ese humor patético. Y al final de la función, en ese maravilloso monólogo de Sonia, tan hermosamente resuelto con los pétalos rojos lloviendo sobre ella, me pregunté hasta qué punto no era ese final también más patético y menos poético de lo que propone el montaje de Jero. Al fin y al cabo, todo queda igual que al principio, nada se resuelve y la obstinación de Sonia por trabajar y seguir adelante es la única manera de escapar a su fracaso en el amor. Resulta patética… Es una pregunta lo que aquí planteo. No tengo respuesta. Pero valoro enormemente el acercamiento a Chejov que ha hecho mi amigo Jero.