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“Las guerras correctas” de Gabriel Ochoa

Las guerras correctas

Organizó, autorizó o toleró

La noche del 9 de enero de 1995 ocurrió.

Nadie pensaba que aquello fuera ocurrir, que aquella entrevista fuera a levantar tantas ampollas. Pero lo hizo. Sus protagonistas se conocían, incluso pueden que se tuvieran afecto. Pero aquello marcó un antes y un después en la política española, y tal vez, un antes y después en sus vidas, y sobre todo, en su relación.

Eran las 21:30 horas y en directo en TVE Iñaki Gabilondo entrevistaba al entonces presidente del gobierno Felipe González con un tema candente encima de la mesa: los GAL.

Lo que para muchos iba a ser un mero trámite, se conocía la simpatía de Gabilondo por el progresismo y puede que por el PSOE de entonces, se convirtió en todo un férreo pulso por la verdad, por saber qué ocurrió en los GAL, quien era el señor X, y si González estaba al tanto de todo aquel pozo turbio.

“¿Organizó, autorizó o toleró usted la guerra sucia del GAL?”

Iñaki entró al cuello. No le dejó respirar. El ambiente se cortaba a cuchillo. Esta fue su primera pregunta, pero no la única sobre los crímenes de Estado. Más del 70% de la entrevista versó sobre los GAL o temas colindantes (Barrionuevo, Vera, Garzón, etc).

Pero lo curioso es que gran parte de las contestaciones de Felipe González, que venía preparado para el tema, fueron negativas (no, no nunca, no lo creo, no se confunda usted,…).

Esta es la historia en la que me metí en mayo del 2013 cuando visité a Iñaki Gabilondo en su despacho en La Ser. Allí me planté un 21 de mayo. Gracias a Mariola Cubells que me pasó su contacto con un escueto: “Ahora corre de tu cuenta”.

Y allí estuve con Iñaki, 2 horas. Las dos horas que cambiaron mi forma de ver una parte importante de la historia del periodismo de España.

 

Un poco de historia: 10-01-1995 / 21-05-2013

“¿Por qué empezó a saco por una pregunta tan comprometida?

¿Cuál fue la estrategia?”

Esta fue la primera pregunta que le hice a Iñaki ese día cuando me senté con él para hablar del proyecto.

Antes de ello un cruce de mails con Marisol Madroñal, de la dirección general de cadena SER, que se los hicieron llegar a Iñaki.

Un dato curioso: después de mi primera llamada, les mandé un correo explicándoles todo el proyecto. Cuál fue mi sorpresa cuando a la media hora me llamaron desde la cadena SER. Iñaki había leído mi propuesta y me quería ver. Le interesaba el proyecto.

Todavía en mi cabeza estaban los ecos de “Testigo de la historia”, el libro de Iñaki donde está desgranada al completo la entrevista. Solo en si misma ya es un potente material teatral.

A mi sobre todo me interesaba cómo llega TVE a contactar con Iñaki, cómo se prepara la entrevista, con quién la prepara. Y cómo fue la relación con Felipe en esos momentos, en esos minutos, y qué ocurrió después, cómo siguió siendo su relación, etc.

Siempre pensé que esta entrevista tenía el material dramático perfecto para ser llevada al teatro como “Nixon/Frost” o “Los Idus de marzo”. Algo que hace muy bien el teatro norteamericano y británico.

Os adelanto que me lo contó todo. TODO. Estuve unas dos horas con Iñaki donde me dio pelos y señales de cómo lo vivió él, con apuntes sobre antes y después.

Antes de irme me dijo: “Gabi, cuando hables con Felipe, por favor, llámame. Quiero saber qué piensa él”. Y así se despidió de mi.

 

Jordi García-Candau y las negativas

Este proyecto ha recibido muchas negativas: las del expresidente Felipe González a verse conmigo (lo intenté unas cuantas veces a través de su persona de prensa y no fue posible), la de Alfredo Pérez Rubalcaba, que tampoco me recibió, y la de muchos productores que no querían involucrarse en la producción. Uno de ellos me llegó a decir: no voy a hacer daño al PSOE con lo que nos está jodiendo Rajoy. Y pese a que intenté explicarle que el proyecto no iba contra el PSOE, desistió.

Pero en el camino me encontré mucha gente que dijo que sí. Jordi García-Candau, director de RTVE en aquella época quedó conmigo para tomar un café. Agradezco a Jordi el encuentro y su charla, ya que de ahí saqué alguna información que desconocía, por ejemplo, que fue él quien propició la entrevista.

Pero sobre todo aún tengo guardado el mail de Alberto San Juan me envió cuando se leyó la obra:

“Hola Gabi, leí anoche las guerras correctas. Me gustó mucho. Encantado si la estrenamos en el Teatro del Barrio en enero del 2015.

Yo no puedo participar porque estoy ya comprometido en tres producciones del teatro para el año que viene.

Coincido en que sólo tiene sentido lanzarse si se encuentran actores adecuados. Especialmente para González y Gabilondo. Pero estoy seguro de que aparecerán. Pienso que no estaría mal prescindir de cualquier similitud física y buscar una encarnación de la identidad y el carácter de cada uno. Se me ocurren, sin haber pensado demasiado, Víctor Clavijo, Luis Callejo, Manolo Solo…

Por supuesto, has de dirigirla tú.”

 

En proceso: ensayos

La primera lectura, en la que solo estaban del reparto Luis y Manolo, Iñaki y Felipe, sirve de prueba, para saber como se oye, como funciona. Alberto lee a Rubalcaba y Alejandro Casas, actor valenciano que ha trabajado en Teatro del Barrio, a Jordi García-Candau. Y esa primera vez ya surge un chispazo que me desorienta: el final se vuelve brutalmente aterrador en la voz de Luis y Manolo. Algo me dice que hay fuego ahí. Lo habrá a lo largo del proceso. Ese final lo reharé unas 10 veces. En él se dice todo y obliga al espectador a posicionarse en un sitio y en el contrario en apenas segundos. El tema, el terrorismo de Estado, es una pulsión muy fuerte. Son horas las que hemos estado discutiendo, hablando, razonando sobre él. Ya me lo dijo Iñaki: en su momento los periodistas se rasgaron las vestiduras, pero no pocos fueron los que alentaron a que aquello, los GAL, existiera. No deberíamos olvidarlo.

Antes de empezar, Alberto y yo visitamos de nuevo a Iñaki. Le llevo una copia de la obra para que la lea, y para explicarle como será la propuesta. Me sorprende su primera reacción cuando le doy una copia de la obra: “Gabi, te dije que tenías libertad para hacer lo que quisieras, yo no sé de teatro”, y deja la obra en un rincón. No sé si le leyó o aún está allí.

Al llegar al primer día oficial de ensayos, mientras leemos, ocurre algo inesperado, muy triste. A Alberto le suena el móvil insistentemente, pero no lo coge, hay que terminar el ensayo. Al acabar se va. A la tarde me entero que Máximo, su padre, ha muerto. “Esa era la llamada” me dice en el entierro mientras lo abrazo. Comenzaba “Las guerras correctas” y terminaba la vida de un grandísimo dibujante.

FORGES MAXIMO
Los ensayos son el territorio de la prueba. Mi ayudante, Javier Galán, me deja siempre todo dispuesto y organiza los horarios para que estemos en creación. Durante ellos, llevo un diario, del que extraigo estos cuatro fragmentos:

09/01/2015

“A Manolo le preocupa el final, la “guerra justa”, esa contradicción tan atractiva. Y Chani y Luis son un grupo de cómicos paralelos. Vladimir y Estragón. No sé lo que estoy haciendo, y sin embargo, me lo paso genial.”

13/01/2015

“Encontrarme con Fran (Llorente) ha sido reafirmarme en algunas de mis dudas, de mis certezas. 8 años al frente de informativos y me asegura: todos los políticos son unos mentirosos.

Los ensayos son debates. Brota en el ambiente el lugar donde se posicione la obra. ¿Y si no se posiciona y solo se adjetiva los hechos?”

21/01/2015

“Hemos encontrado como llevar la cámara de la televisión al teatro: solo moviendo las sillas. Sillas giratorias que se mueven. Trabajar las posibilidades infinitas y eso hace crecer el montaje.”

27/01/2015

“Hay una frase que nos fricciona: “Todo político tiene que cerrar los ojos en algún momento y mirar a otro lado”. Esa frase, que le atribuyo a Felipe, la dijo Pasqual Maragall a raíz de unas declaraciones sobre los GAL. No es el único socialista que hizo, en el momento, ese tipo de declaraciones. Si nos vamos a la hemeroteca, nos podríamos asustar.”

 

Iñaki en el estreno

El día del estreno soy un manojo de nervios. Me dicen que no se nota, pero la profesión va por dentro. Lo que más me sorprende, es que media hora antes de empezar llega Iñaki. Estoy pálido. Le pregunto, me dice que le dijeron que a las 19:30 horas y allí estaba, clavado. Me confirman después que es la puntualidad hecha persona.

Iñaki la ve desde primera fila. A alguno de los actores sí que le da impresión, pero no a Luis Callejo, que hace de Gabilondo. En un momento de la obra, Luis habla al público y dice: “En aquel momento Iñaki, yo, bueno él” y Luis señala a Iñaki, haciéndole partícipe. Nunca ficción y realidad estuvieron tan cerca. Luis ya estaba curtido en estas lides: nos contó que hizo una obra de El Lute y que este iba a las funciones con asiduidad, y llegó incluso a soplarles a los actores detalles que se les pasaban O.o

ABRAZO IÑAKIS OK

Al acabar la obra, y tras los aplausos, me planto delante de Iñaki. O me pega una hostia o me abraza. No sé que va a pasar.

– ¿Cómo te has visto?

Iñaki está muy sorprendido, le cuesta decirme algo.

– Gabi, creo, que me he muerto.

– ¿Qué te has muerto?

– El otro día me hizo una entrevista Pablo Iglesias, el secretario de un partido, hoy esto. Otra cosa más y ya…

Sonrío. Luego hablamos en concreto de lo que ha visto. Solo me pone dos peros: No menciono Gobelas en el final (le digo que el espectador no hubiera entendido que era Gobelas, el lugar real donde ocurrió el final) y luego me insiste que aquellos 3 minutos antes de que dijeran “Dentro!” estuvieron él y Felipe en silencio. Un silencio cortante. Lo entiendo. Es imposible de llevar al teatro esa sensación, esa sensación de estar jugándote la carrera. Una de las personas que trabajaba en TVE en ese momento me lo dijo: “vi salir a María Antonia Iglesias (jefa de informativos de TVE) blanca y pensé: es el fin de Gabilondo como periodista”.

Al terminar de hablar con Iñaki me doy la vuelta y alguien me da un gran abrazo. Hasta que no me separo no veo quien es. Es Fran Llorente. Me dice que se ha sentido muy identificado. Lo entiendo. Fran ha vivido en el ojo del huracán durante años, con aquella caída tan poco honesta.

 

Tras casi 2 horas de coloquio con Iñaki e Ignacio Escolar, estoy exhausto. Ha venido mi buen amigo Sergio Villanueva a ver la obra, y se va. Le digo que me voy con él y cuando salgo, le suplico que me acompañe un tramo. Me encuentro mal, bastante mal. Nos despedimos cerca de casa y subo. Me quito la chaqueta y vomito. La creación es una enfermedad.

 Primeras reacciones

Al día siguiente voy a La Ser con Alberto. Nieva en Madrid. Sí! Nieva! Entramos en directo con Gemma Nierga y con Juan José Millás, que le gustó mucho. Al acabar me encuentro de nuevo con alguien que me ayudó mucho en el proyecto: Marisol Madroñal de la cadena Ser, mi contacto con Iñaki. Me ha oído y ha subido a vernos. Irá a ver la obra, y cree que Iñaki salió muy contento.

En los días sucesivos mucha gente tuitea sobre la obra. Gentes como Isaac Rosa, Dani Mateo o Mamen Mendizábal. Y gente anónima que le encanta la obra. Cada finde estoy pendiente a la salida del teatro para ver los tuits. Duermo a mi hijo y se los voy recitando a mi mujer.

Me sorprende cuando Ana Pastor me cita. Me hago pequeño, casi diminuto. De hecho habla con amigos y conocidos míos, y por ellos sé que insiste a su equipo de El Objetivo para que vaya a verla. Sus tuits ha hecho una campaña estupenda.

Otro día me levanto con este tuit:

AMARAL TUIT 01

Recibo muchas muestras de afecto de amigos, conocidos, gentes que no conozco de nada. Me hacen propuestas para ver posibilidades de llevarlo a la tele o al cine. Y muchos amigos valencianos, muchos (Vero, Álvaro, Mar, Paula, Rafa, Borja, Héctor, Álex, Fede, José, Nieves, Raquel, Mikel, y podría seguir) van a verla a Madrid. Gracias, gracias a todos/as. Ese boca a oreja hace que prorroguemos.

Aunque de todas las muestras de cariño, me quedo con esta, que nos dejaron en la taquilla del teatro. El teatro vale la pena por esto:

URKO ESCRITO

 

Gira y vida

Ahora llegamos a Zaragoza y Valencia. Se están cerrando el resto de bolos y volverá a Madrid en otoño.

Visto con una pequeña distancia, ha vivido uno de los procesos más intensos, vibrantes y brillantes que recuerdo. Eso sí, me dejó exhausto. Gracias a Teatro del Barrio (Paloma, Raúl, Toni, Almu, Fran, Luis, Ana, Luci,…), a Chani, Luis, César y Manolo por la entrega.

Al terminar esta creación, decidí parar. Pocos proyectos nuevos. Cogiendo fuerzas para regresar.

Y en esto, regresando a la vida familiar con Marta y Gabriel, que tuvieron que soportar mis ausencias de esos fríos meses invernales.

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