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“Escribir teatro en Buenos Aires es inevitable”, por Yoska Lázaro

Escribir teatro en Buenos Aires es inevitable. Tantas obras, tantos actores, tantas historias… Bueno Aires es una gran influencia, una motivación. Hay grandes dramaturgos, directores, literatos que admirar. La gente común consume teatro y ocupa las salas como si reivindicaran a sus teatristas en cada entrada que compran.

VAGO
Escribir teatro en Buenos Aires es inevitable y genera vértigo. ¿Qué contar que no hayan contado algunas de las seiscientas obras por semana que habitan todo tipo de teatros de esa ciudad? El buen teatro que hay, te obliga a pensar mucho tu teatro. A escribir sabiendo que el público espera.
Y es donde, como casi siempre, el instinto marca el camino: ¿qué necesitas contar? Ahí surge VAGO, una obra significativa para mí. Una obra con la que puedo hablar de lo que veo y cómo lo veo sin decirle a nadie lo que tiene que pensar. Una obra con la que muestro el mundo de “unos menos” que no son los que vendrán a la platea, pero “unos más” que pasan por la indignante situación de la mirada apartada, o de ser ignorados intencionadamente. Y eso, no es tanto, como la imposibilidad de acceder a otra cosa, a otro estadío de dignidad, al mínimo confort, a la lógica de causa y efecto, a tantas y tantas cosas que no tienen y se rompen la espalda tratando de alcanzar y cuya negación vendrá por su lugar de origen, su piel, o lo que representan para un “otro”.

VAGOHacer VAGO en España con un elenco mayormente alicantino fue una idea que se perpetró junto a Paco Sanguino: hacer una obra de un alicantino, con alicantinos. VAGO bebe enormemente de la realidad social que la rodea. Así fue que para realizarla en España hubo que adaptarla. Uno de los cambios mas evidentes fue el de uno de los personajes que dejó de llamarse Tute y ser un “che pibe” del conurbano bonaerense, para ser Mohamed, un argelino que sobrevive como puede en la España que le dejan. Hubo que trabajar algunos contenidos políticos de la pieza bonaerense para que el público encontrara algunos elementos de la cultura popular española y con ello una cercanía mayor a una obra de teatro que nos pasa rozando por la calle, queramos o no. Aparece el franquismo de Camacho, Chimo Bayo, Alfonso Pérez Muñoz, Kiko Narváez, un banquero del Santander, Joaquín Sabina, la rivalidad de Atlético de Madrid y Real Madrid como algunos elementos de la adaptación frente a los originales El Mariscal Roberto Perfumo, Douglas Haig, Cumbia colombiana, Racing e Independiente, Diego Armando Maradona, El Potro Rodrigo, las manzaneras, el puntero peronista, entre otras cosas. El trabajo de adaptación es interesante pero lo mas importante de la pieza es que mas allá de detalles localistas cuenta una historia. Esta historia es reconocible por cualquiera que desee estar mejor y que sienta impotencia por  no conseguirlo; o por cualquiera que en algún momento haya dejado su ética cuando pensó que debía hacerlo por conseguir algo mas apropiado para sí; o por cualquiera que lea en los cuerpos una historia más de cualquiera de nosotros sin importar clase social ni lugar determinado.

VAGO

Ver VAGO hecha en España ha sido una enorme alegría. Y un trabajo muy interesante que además, como director, hicimos con un equipo artístico y técnico encantadores. Los actores querían contar la historia y eso facilitó todo mucho.
Pudimos trabajar intensamente y singularizar. Pudimos investigar y transitar la obra no siempre agradablemente debido a los rincones a los que la misma obliga a meterse a cada actor. Hicimos un proceso interesante que concluyó con un estreno con 400 personas respondiendo potentemente a la historia, con más o menos agrado para el que mira, pero sincero y tratando de dar lo mejor de cada uno de los integrantes, ya sea actor, técnico, ayudantes, productores, etc. Dandole el primer empujón a una obra que tiene camino por recorrer y que, estoy seguro, no deja indiferente a nadie, ni público ni elenco.

VAGO  es la consecución de una forma de ver el teatro y hacerlo. Una forma de pensarlo y vivirlo. VAGO es una expresión escénica con las que siempre quise encontrarme. VAGO es un orgullo para mí.

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